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De las monturas a los motores (por Teche)

Tuesday, January 22, 2013


Desde hace años me pregunto cómo recorrían nuestros ancestros las distancias que hoy nos parecen minúsculas cuando decidimos viajar. Un mero viaje a Guadalajara desde Madrid para nosotros hoy es normal, e incluso mucha gente se desplaza hasta 200 kilómetros todos los días para trabajar.



Pero las cosas no siempre han sido igual. La culpa de que hoy poseamos coches, motocicletas, aviones, triciclos, bicicletas...fue de alguno al que le costaba cargar con la compra desde el super (en su momento bosque) y llevarlo a casa (cueva o poblado). Este señor, harto de hacer esfuerzos, vió caer una piedra desde lo alto de una colina, y la bombilla se le encendió. Un tiempo más tarde iría con su caza en un carro tirado por él mismo.

Pero ¡ay!, ¡qué duro es cargar peso a nuestros lomos! y pensó: "encontraré a alguien que tire de esto por mí"; y en efecto hizo que sus animales hicieran el trabajo mientras él comía la caza subido en el carro. Pero claro, la caza no está siempre en el mismo sitio, y hay que moverse con premura. Unos esperaban con el carro y otros cogían los caballos para cazar. Los viajes hicieron que los animales fueran necesarios no sólo para comer, sino para trasladarse en tiempos de hambre y frío.

Pero llegó el momento en el que ir a lomos de un caballo, burro, o lo que pudiera montarse era poco; había que crear algo que funcionara sin beber agua, sin comer y que nos permitiera viajar largas distancias sin descansar. Lo primero que se nos ocurrió fue la bicicleta; pero otra vez estábamos en las mismas, quienes dábamos pedales éramos nosotros. Así que algunos pensaron que por qué no ponerle un motorcillo a ese engendro de hierro, y nació la bicicleta a motor.

Con la revolución industrial el hombre creó la máquina y se quitó muchos músculos de encima; esos músculos se transformaron en neuronas que fueron puestas en hombres. Hombres como Daimler, como Ford, como Harley y como Davidson. Pero el desarrollo en uno y otro lugar del mundo no fue igual.

Los europeos creaban y crean, motores pequeños, revolucionados, evolucionados, fiables y poco duraderos. Los americanos, como siempre, a lo grande: motores toscos, de gran cilindrada y poca carrera, gastones pero duraderos. Así nacieron mitos como Pontiac o Harley-Davidson, que hoy en día siguen siendo iconos del sueño americano.

Pero lo que hoy es una Harley, antaño fue caballo; ¿serían tan felices en sus monturas como nosotros en las nuestras? ¿les cromarían las espuelas? Yo creo que sí, la sensación del aire en la cara, la propulsión entre las piernas, la libertad, cabalgar con los amigos...

Y es que los motores cuentan la potencia en caballos, beben en distintos sitios pero lo hacen, cabalgan al ritmo que nosotros queremos, engalanamos las crines con ornamentos, limpiamos nuestra montura...

Señores, algunos dirán que el traqueteo es el mismo en mi Sportster que en un caballo, que beben incluso más, y que por lo general van despacito, al trote...

Yo voy al trote, subido en una máquina pura, dando rienda suelta a las sensaciones...porque somos jinetes del siglo XX ( o del XXI).


Foto: Si cambiamos las motos por caballos ¿dónde está la diferencia?
https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7688019239316752669-3182309959243663713?l=teche883.blogspot.com

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