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Mis motos

Wednesday, September 19, 2012

Pues nada, que aquí voy a poner unas fotillos de mis motos.

Desde pequeño ya me metieron la afición a este mundo.


Un poco más mayorcete, nos compraron una Ducati, eso si una Mini Marcelino


Y la que se ve detrás una Mobylette Caddy de color naranja. No tengo fotos de las originales, pero os pongo otras para que veáis como eran.



Con poco años más, conseguí, no recuerdo cómo otra Mobylette, el modelo anterior a la Campera. Esta tuvo su historia, iba perdiendo piezas por los caminos y terminé con un tapón de corcho para el depósito, sin un pedal, cuando giraba a la derecha se aceleraba (el cable era corto de tanto recortarlo cuando se rompía) y utilizaba el plato magnético para frenar...vamos la llamábamos "Cacharra vieja". Se fundió. Tampoco tengo fotos de la original, pero era así.


Después, con 16 añitos y carnet A-1 (de los antiguos), mi padre compró una como ésta. Una Derbi Europa, con cantilever. Duró bastante para las perrerías que le hicimos. Conocía su motor por dentro como la palma de mi mano. Al final, se fundió el motor, para variar.


Al mismo tiempo que la Derbi y antes de la primera que me compré con mi dinero, utilizábamos una Lambretta (todas las motos en casa eran comunales con mis hermanos). Tampoco tengo una foto en condiciones, pero si os fijáis en la primera foto que puse, allí aparece. Esa moto era de mi padre y se la quedó uno de mis tíos, que estuvo con ella hasta que nos la regaló. Con esa Lambretta hice las prácticas para sacarme el carnet de moto.


Cuando tuve 18 años, me saqué el A-2 (de los antiguos carnets, claro está) y con un poco de dinero que tenía me compré una de las motos a la que más cariño he tenido y tendré. Sólo decir que entre la falta de pasta, los números rojos y el pago de una matrícula para la Universidad (que no era para mi), tuve que malvenderla. Mi querídísima Yamaha Virago 535. Muchas aventuras, muchas locuras, cómo sonaba, perdí un bafle de los escapes, no me preguntéis dónde, sólo sé que no me enteré cuando lo perdí (cómo iría yo). Sí sé que mi sueño empezaba a hacerse realidad y esta moto era lo más asequible y parecido a lo que quería desde pequeño.


Después de vender la Virago, pasó algún tiempo, bastante para mi gusto, sin que tuviera moto. Demasiadas cosas en mi vida me impedían tener un arma como podía ser una moto.

Un poco más sereno y ¿maduro? decidí volver a montar en 2 ruedas. La elegida una flamante Piaggio X8 400. Corría que se las pelaba, tenía un maletero enorme y gastaba como un mechero. Pero no terminaba de gustarme del todo. Tenía en mente otra moto. Después de 20.000 km., pasó a otras manos.


Con lo que me dieron por la X8, pagué lo que me faltaba de sus letras. Sin pensármelo dos veces, vamos ni una, me fui una tarde a HD Capital y salí con una hermosa Sportster 883 Low (sólo quería una moto con la que llegase con los dos pies al suelo, que no se me pasara de presupuesto y, por supuesto, que fuera Harley Davidson). Creo que la historia de esta moto, la conocéis muy bien los de SportsterHeads y para los que no, pues para otro día. Espero que me dure muchos años, porque os juro, que le he cogido cariño.


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